19 de mayo de 2008

Amagat.


Los tiempos cambian

El primer ordenador que conocí fue un ZX Spectrum. Para mí era asombroso como un cacharrito tan pequeño podía desarrollar toda aquella capacidad gráfica y de sonido. Aprendí Basic para hacer algún mini-programa y recuerdo como cuadriculé una imagen de Mortadelo para hacerla pixel a pixel como pantalla de acompañamiento a la carga del laberinto que le hice a Marta. Un juego más o menos en condiciones tardaba casi 10 minutos en cargar y cuando fallaba el proceso, en la mayoría de los casos no lo sabías hasta que finalizaba con un "arranque del sistema". Era fácil que cualquiera que tuviera un spectrum tuviera cientos de juegos pues se copiaban fácilmente con un "doble pletina" o con alguno de los múltiples copiones que había (Doctor Rafael, mano suave... ¡qué recuerdos!). Después vino el Spectrum 128K que cayó en el olvido con llegada de las consolas (buenísimo el Golvellius para Master System) . Durante varios años no hubo ordenadores en casa y el primero que compré con 20 y pico años lo instalé en casa de Mons pues no cabía en la mía. En fin, toda esta parrafada para comentaros lo que han cambiado las cosas, en la foto podéis ver a Lidia como juega al Chuzzle con solo 5 años.

16 de mayo de 2008

Living in a box

Un Esparra-Jocs es una fiesta para todos pero el que mejor se lo pasa casi con toda seguridad es Víctor. Casi en todo momento hay alguien con él. Lo vi caminando por una pared, encima de los pies de otro, dentro de una caja, haciendo un puzzle, etc. Alguien me dijo que si no iba a la guardería (para el que no lo sepa, no consiguió plaza en el sorteo y va a un servicio de mainadera donde son como máximo 4 niños) no se iba a socializar. Que yo niegue esa afirmación parecerá normal por ser el padre pero cualquiera de los que conocéis a Víctor creo que podéis hacerlo por mí.

7 de mayo de 2008

De compras


Mi compañera ha traído un USB al que le puedes introducir la tarjeta del móvil y descargar las fotos y, como no hay mucha presión de faena hoy he descargado las que hicimos hace unos días cuando fuimos a hacer la compra. Víctor aprovechó para probar todo lo que pudo: la casa de la foto, la tienda de campaña e incluso el tractor.

5 de mayo de 2008

Tan cerca, tan lejos

El 1º de mayo habíamos quedado con Gabriel y Laura para echar unas partidas. Nos despertamos tranquilamente, desayunamos tranquilamente, preparamos las cosas tranquilamente, nos subimos en el coche tranquilamente y nos metimos en un emboce monumental que hizo que tardáramos 2h15 en llegar a Torredembarra cuando no solemos sobrepasar los 45 m. Nada más llegar, Víctor pidió que le "dejáramos" a Dante y posó con él mientras le daba petonets. Hizo un día fantástico, fuimos dejando jugar en el jardín para más tarde cuando hiciera menos sol y al final se fue el sol y no jugamos en el exterior. Deliciosa la empanadilla de verduras del huerto.

3 de mayo de 2008

Guardamar de Segura. Cap. 3 (Final)

El sábado fue el día del torneo de Colonos de Catán y Víctor lo pasó Genial: buscando "petxines" (foto), ordenándolas, mirando el mar, con el pozo que le hizo Julio, jugando a go (¡también él!), ordenando las piedras, haciendo la siesta, con las gafas de sol, y hasta última hora en la playa. Unas mini-vacaciones perfectas.

28 de abril de 2008

Presentación en sociedad

Este sábado iremos a la Fira de l'Ascensió de Granollers. Uno de los espacios de la feria está dedicado a los juegos. Será nuestro objetivo principal y, sobre todo, ver expuesto y fotografiar la obra que Greg ha presentado al concurso de creación de juegos que desde el año pasado organizan. Ha sido uno de los finalistas y formará parte de un dossier que se presentará a diferentes editoras.
¡Suerte!

Guardamar de Segura. Cap. 2



Después del pequeño baño, Víctor merendó y nos fuimos a dar una vuelta. Hay una pequeña feria infantil justo al lado de donde estábamos, un viaje vale 2€, pero una atracción estaba de aniversario y cobraba solo 1€. Mons entregó un billete de 5€ pero no tenían cambio (genial gestión de la atracción) así que le dijo que subiera sin pagar. Con la conciencia intranquila, Mons buscó entre las costuras del monedero y con toda la calderilla sumó los 100 céntimos necesarios para pagar el pasaje. Después decidimos ir a tomar un refresco a una terracita del paseo marítimo pero justo llegaron José Ignacio y Esther y cambiamos de planes. Entramos el equipaje dentro de la casa, y tras hacer la visita de rigor al chalet nos fuimos a cenar. El plan era comer kebabs y nos dirigimos al centro. Acabamos en un restaurante turco donde les dimos a conocer el menú infantil y ellos nos mostraron como un tesoro un automatismo de un pajarraco en un bonsai que graznaba con estridencia. A la vuelta, acostamos a Víctor y estuvimos charlando en la puerta de la casa mientras llegaban el resto de participantes en el EJ.

24 de abril de 2008

Guardamar de Segura. Cap. 1

Como podéis ver en el título, el EJ-8 se ha disputado en tierras alicantinas. Con las visitas de José Ignacio, Esther y, sobre todo, Greg a Esparreguera y Torredembarra, lo mínimo que podíamos hacer era devolverles el gesto y acudir al evento, je je. Salimos sobre las 8:30 y decidimos tomárnoslo con calma y no hacer todo el viaje por autopista. La cogimos en Martorell y salimos en Vilafranca donde tomamos la N-340. En Comarruga hicimos la primera parada para que Víctor meara en la selva. Por nacional la vista es más agradable y todo lo que uno quiera pero se ralentiza el viaje sobremanera entre rotondas, semáforos y camiones. Entramos otra vez aprovechando el tramo gratuito que hay en Torredembarra (con serias tentaciones de pasar por casa de Dante) y como Víctor se durmió seguimos por ella hasta después de Tarragona. Aguantamos por nacional hasta las proximidades de Valencia y de nuevo por autopista, enlazamos con la A-31 (gratuita) hasta Alicante (con una salida para comer en Alzira) donde Greg se unió a la expedición y directamente hasta la sede del EJ-8. Como aún era pronto y José Ignacio y Esther (Pepa) no habían llegado nos fuimos a ver el mar.

21 de abril de 2008

El timo de la pecera

El pasado jueves queríamos ir al Zoo. El día se presentó lluvioso y cambiamos de idea. Hicimos una visita al Aquàrium de Barcelona. Para empezar nos encontramos con una cola de unas 50 personas pero no fue grave pues había fluidez en las taquillas. 16€ por cabeza (Víctor gratis, menos mal) que se quedan en 14,40€ pagando con la tarjeta del RACC. Casi 30€ que no rentabiliza ni Jacques Cousteau. Al ir con Víctor siempre llevamos un "kit supervivencia" con ropa de repuesto y algún alimento que pudimos dejar en unas taquillas a las que no puedes acceder al acabar la visita pues si sigues el orden establecido vas a parar a la tienda (hay que hacer negocio) y tienes que pedir permiso para entrar de nuevo. Decía lo de Cousteau pues por mucho que alargues la visita, debes ser un verdadero amante de los pececillos para conseguir estar más de una hora en el recinto. Además, en un afán recaudatorio sin límites, no controlan ningún tipo de aforo y están todas las peceras atiborradas de gente y casi no puedes ver nada. Suerte que los más pequeños (foto) pasan de la valla que hay delante de los acuarios y los pueden ver de cerca. Va a pasar mucho tiempo para que volvamos a invertir en semejante despropósito. Las comparaciones con el Oceanogràfic son inevitables (23.30 € pagados bien a gusto).