Gregorio aprovechó su participación en el EJ-5 para darnos a conocer de nuevo una fruta. En este caso trajo unas piezas de limón poncil desde la huerta alicantina. Visualmente parece un limón enorme (aunque también trajo de un tamaño menor) pero con una piel extra gorda. En el centro están los gajos similares a los del limón. Como el ácido no me va, opté por comer solamente la zona carnosa dulzona y sabrosa.
Han estado cerca de mí dos veces y no las he probado aún, a pesar de tener 100 veces más vitamina C que las naranjas. Respecto al nombre, el padre de Gregorio tenía razón. La foto la tomé en la carta de un restaurante colombiano en Palma de Mallorca.